Plantador de iglesia, acompañado es mejor

Por Ramon Osorio

Una de las experiencias más comunes al plantador de iglesias es la soledad. Esto es especialmente cierto en los pastores hispanos que regularmente no cuentan con una iglesia madre o con un equipo de trabajo voluntario o pagado.

En mi caso el primer culto de La Respuesta en Junio del 2006, la asistencia fue mi esposa, nuestras dos hijas y yo. Pero Dios estaba con nosotros y siguiente domingo se unió la familia Castro. Luego llegaron los Medina, los Gonzales, los Moreno y algunos estudiantes y amigos americanos. Aunque yo pensaba que podía solo, Dios sabía que necesitaba un equipo y Él en su misericordia lo proveyó.

En los dos primeros capítulos de Esdras encontramos primero un grupo de líderes (2:2), y segundo, encontramos un grupo más amplio de personas. Es interesante ver que el edicto de Ciro, movido por el único y verdadero Dios, asume que un grupo de gente ayudará a reconstruir el templo. Ciro nunca piensa que una sola persona podrá hacerlo o que tendrán que contratar constructores. Lo que Ciro asumía como lógico, muchas veces los plantadores y pastores de iglesias madres lo ven extraño y hasta falto de espiritualidad; a saber, que para plantar iglesias es mejor hacerlo con un equipo. Continue reading…

Pastor, la iglesia no es una empresa familiar

Por Giancarlo Montemayor

Cuando uno lee el Nuevo Testamento, es interesante notar que la idea de un cristiano aislado está ausente. Aun el teólogo más influyente del Nuevo Testamento—el apóstol Pablo—era miembro de la iglesia en Antioquia al emprender su viaje misionero. De hecho, el Espíritu Santo mismo le dijo a la iglesia de Antioquia: “apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado” (Hechos 13:2). También el apóstol Pedro dijo que somos más que meros individuos llamados por Dios, somos una “nación santa, pueblo adquirido por Dios” (1 Pedro 2:9). Entonces, ¿Qué es un cristiano? Es alguien que ha sido salvado del pecado por Dios y que además ha sido añadido a la familia de Dios en su iglesia. La doctrina de la iglesia es crucial para el entendimiento de Dios porque es la parte visible de nuestra teología.

Con esto en mente, quiero que consideremos la importancia del entendimiento correcto de la eclesiología (doctrina de la iglesia) para la vida cristiana. Dios no solo nos ha dejado instrucciones de cómo debemos vivir delante de él, sino que también nos ha dejado parámetros para vivir juntos como iglesia.

¿Quién gobierna la iglesia?

La iglesia no solo es el cuerpo de Cristo sino que también es una institución creada por él mismo; una institución con estructuras definidas. Pablo dice que Cristo es la cabeza de la iglesia (Ef. 5:23) Es por eso que no podemos pensar de la iglesia como una empresa donde el pastor es el presidente y los súbditos hacen lo que él quiere; eso es algo muy peligroso. La iglesia es un conjunto de creyentes que hacen un pacto entre ellos mismos delante de Dios para vivir rectamente, para practicar las ordenanzas (Bautismo y Santa Cena) responsablemente y para anunciar la gloria de Dios al mundo que los rodea. Continue reading…

Esposo, toma de la mano a tu esposa

Por R.C. Sproul, Jr

En los últimos años, debido a la enfermedad de mi esposa, su fallecimiento y su ausencia, he recibido mensajes escritos tanto alentadores como extraños. Me regocijo especialmente cuando escucho que las reflexiones que he escrito le han servido de ayuda a otras personas durante tiempos difíciles. De hecho, planeo usar lo que he escrito en un futuro libro. Dicho esto, todavía creo que la cosa más sensible, acertada y de más ayuda que escribí durante esta travesía fue en un mensaje de twitter: “deseo haber agarrado más su mano”.

Probablemente este es mi mayor remordimiento, no haberla agarrado más de la mano.

Por supuesto que no es que nunca le tomé la mano. Sin embargo, es probable que no lo hiciera tanto como le hubiese gustado. Tomarle de la mano le comunica a ella, en una manera sencilla pero profunda a la vez, que estamos unidos. Sostenerle su mano le dice a ella: “estoy agradecido de que somos una carne”. Tomando su mano me dice a mí: “esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne”. Es una liturgia, un hábito ordinario de conmemoración para ver claramente la realidad extraordinaria de dos convirtiéndose en uno. Habría comunicado, aún en medio de un desacuerdo o en momentos de dificultad, que “pasaremos por esto juntos. No te soltaré”. Continue reading…