La razón por la que oro públicamente por otras iglesias

Por Greg Gilbert

Cada domingo por la mañana yo dirijo a la congregación de nuestra iglesia local en lo que llamamos una “oración pastoral”. Oro por muchas cosas durante este tiempo—eventos congregacionales, miembros que están sufriendo, oportunidades evangelísticas, varias autoridades de gobierno, oportunidades de misiones y hasta sucesos inscritos en los titulares nacionales. La parte de esa oración que más provoca comentario—tanto positivo como de plena confusión—es cuando oro por una o dos iglesias evangélicas que se congregan en nuestra ciudad.

Cada semana, yo selecciono una o dos iglesias y oro por los cultos de éstas en ese día. Oro para que la iglesia esté atenta a la Palabra de Dios. Oro por el pastor para que predique de la Biblia con convicción y exactitud. Oro por las personas para que sean convencidas de su pecado, por los creyentes para que sean alentados y por los no creyentes para que sean convertidos. ¡También le doy gracias al Señor que vivimos en una ciudad donde no somos la única iglesia en la cual se predica el evangelio!

Por extraño que parezca, la práctica de orar por otras iglesias es tan infrecuente en la experiencia de muchos creyentes que no saben exactamente como procesarlo. Durante mi pastorado, en más de una ocasión se me ha acercado un visitante preocupado y sorprendido de que tal y tal iglesia esté experimentado dificultades. ¿Por qué entonces oraría un pastor de una iglesia por otra si no hubiese algún problema serio en tal iglesia? Continue reading…