El Pastor Consejero

Por @PastorFelixC

En muchas ocasiones he recibido llamadas de hermanos de otras congregaciones solicitando Consejería Pastoral. A estos hermanos siempre les requiero que regresen a sus pastores a solicitar su ayuda o que sean sus pastores los que me llamen para ver cómo yo les puedo asesorar. Considero anti-ético atender ovejas de otro rebaño porque creo firmemente que es responsabilidad de todo pastor atenderlas. Sin embargo, cuando colegas pastores me llaman, éstas son algunas de las razones que me dan para el referido: “Hermano, yo no tengo la preparación para aconsejar”; otros me dicen: “Disculpe Hermano, cree que los puede atender es que yo no tengo el tiempo para hacerlo.” Otros han sido más honestos y me han confesado: “A mi no me gusta aconsejar por eso lo estoy llamando.” Sin embargo, la más triste y consistente que escucho es la siguiente: “¿Dónde en la Palabra dice que yo tengo que aconsejar?, Dios me llamó a predicar la Palabra. La Consejería es para profesionales.”

Hoy quiero corregir cada una de estas posturas erróneas sobre la Consejería Pastoral.

Primeramente, el decir que no tenemos preparación no invalida ni incapacita el aconsejar a nuestras ovejas. En las Escrituras vemos varios ejemplos en el que se llama a TODO creyente a velar por el cuidado y crecimiento de sus hermanos. (Ro 15:1, 15:14, He 3:13, Gá 6:1-2, 1 Ts 4:18, 1 Ts 5:11, Stg 5:16) Lo que quiero decir con esto es que la Palabra de Dios es la autoridad y es suficiente para aconsejar en nuestras iglesias. No obstante, recomiendo a todo aquel que ha sido llamado al Ministerio Pastoral a considerar tomar al menos una Certificación en Consejería Pastoral.

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