Bienvenidos a Entre Los Tiempos

Este es un blog asociado con Southeastern Baptist Theological Seminary (SEBTS), un seminario que tiene como misión “glorificar al Señor Jesucristo equipando a los estudiantes para servir a la iglesia y cumplir la Gran Comisión.” Entre Los Tiempos busca servir a líderes y pastores de iglesias en temas teológicos y ministeriales.

El nombre “Entre Los Tiempos” surge de nuestro deseo de servir a la Iglesia para que vivamos para la gloria de Dios en el momento específico en la historia de redención en el cual nos encontramos: entre la primera y la segunda venida de nuestro Señor Jesucristo. El Nuevo Testamento anuncia que los “postreros días” han llegado y que a la vez esperamos la segunda venida de Cristo. La salvación del pueblo de Dios llegó en su primera venida y la consumación de esa salvación que nos ha sido dada en Cristo será en la segunda venida cuando seamos glorificados.

Entre Los Tiempos es un espacio eminentemente teológico. En los últimos siglos, los estudios teológicos se han convertido en una especie de disciplina académica, divorciando los estudios dogmáticos de la vida de la iglesia. Y en muchas iglesias en los países Latinoamericanos y en las comunidades hispanas en Estados Unidos, las doctrinas cristianas se han presentado como divisivas e innecesarias. La realidad es que la teología no puede ser evitada a menos que dejemos de hablar o de vivir. De hecho las doctrinas más peligrosas son las de aquellos que no dicen qué creen. Frente a esa realidad, el pastor está llamado a ser un teólogo. El llamado pastoral es un llamado al estudio y a la enseñanza.

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El Pastor Consejero

Por @PastorFelixC

En muchas ocasiones he recibido llamadas de hermanos de otras congregaciones solicitando Consejería Pastoral. A estos hermanos siempre les requiero que regresen a sus pastores a solicitar su ayuda o que sean sus pastores los que me llamen para ver cómo yo les puedo asesorar. Considero anti-ético atender ovejas de otro rebaño porque creo firmemente que es responsabilidad de todo pastor atenderlas. Sin embargo, cuando colegas pastores me llaman, éstas son algunas de las razones que me dan para el referido: “Hermano, yo no tengo la preparación para aconsejar”; otros me dicen: “Disculpe Hermano, cree que los puede atender es que yo no tengo el tiempo para hacerlo.” Otros han sido más honestos y me han confesado: “A mi no me gusta aconsejar por eso lo estoy llamando.” Sin embargo, la más triste y consistente que escucho es la siguiente: “¿Dónde en la Palabra dice que yo tengo que aconsejar?, Dios me llamó a predicar la Palabra. La Consejería es para profesionales.”

Hoy quiero corregir cada una de estas posturas erróneas sobre la Consejería Pastoral.

Primeramente, el decir que no tenemos preparación no invalida ni incapacita el aconsejar a nuestras ovejas. En las Escrituras vemos varios ejemplos en el que se llama a TODO creyente a velar por el cuidado y crecimiento de sus hermanos. (Ro 15:1, 15:14, He 3:13, Gá 6:1-2, 1 Ts 4:18, 1 Ts 5:11, Stg 5:16) Lo que quiero decir con esto es que la Palabra de Dios es la autoridad y es suficiente para aconsejar en nuestras iglesias. No obstante, recomiendo a todo aquel que ha sido llamado al Ministerio Pastoral a considerar tomar al menos una Certificación en Consejería Pastoral.

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Jonathan Edwards visita América Latina

Por @EdgarRAponte

Jonathan Edwards es considerado por muchos como el más grande intelectual que haya vivido en Norteamérica. Fue un hombre que Dios usó durante el Primer Gran Avivamiento. Fue un pastor y académico en quien los frutos del Espíritu eran visibles (Gá 5:22-23). ¿Se imagina usted tropezarse con Jonathan Edwards montando a caballo en las montañas de Perú o tomándose una taza de té en el Zócalo en México, y teniendo unos minutos para conversar? Quizás usted le preguntaría ¿qué piensa sobre el estado de la iglesia en América Latina o sobre levantar las manos en la iglesia? Éstas son algunas de las preguntas que corresponderemos aquí. Y para eso, usaremos las palabras de Edwards en su famoso libro Afecciones Religiosas.

Recientemente y por tercera ocasión, comencé a leer el libro Afecciones Religiosas de Jonathan Edwards. En esta ocasión lo estoy leyendo con un hermano más joven en una relación de discipulado. Afecciones Religiosas es uno de los libros más importantes que se hayan escrito en América. En una serie de artículos estaré usando las palabras de Edwards para describir la situación que vemos hoy en la mayoría de iglesias en América Latina. Muchas de las experiencias que se vivieron en las colonias de Nueva Inglaterra, la tenemos presentes en las comunidades hispanohablantes.  ¡El ser humano no ha cambiado mucho!

Afecciones Religiosas fue publicado por primera vez en 1746, como parte de un prolongado análisis y defensa del Primer Gran Avivamiento. En este libro, Edwards estaba respondiendo a dos grupos: un grupo rechazaba la idea del avivamiento etiquetándolo de simple fanatismo, y un segundo que creía en el avivamiento apoyando una serie de excesos extravagantes. El primer grupo favorecía un tipo de cristianismo intelectual y frío, mientras que el segundo defendía un cristianismo fogoso donde se minimizaban las Escrituras y se presentaban la emoción y el éxtasis como señal de un verdadero cristianismo. El libro está compuesto por 3 grandes partes, y cada una de ellas está dividida en varias secciones. En la primera parte, Edwards presenta el fundamento teológico de su trabajo. En la segunda parte, se discuten doce ‘señales’ de lo que parecen ser verdaderas afecciones cristianas, pero que en realidad no prueban nada (ej.: grandes emociones). Y en la tercera parte, se discuten doce ‘señales’ de verdaderas afecciones cristianas (ej.: un amor por la gloria y la santidad de Dios y obediencia a Cristo).

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