Dos idiomas: un glorioso reto para plantadores de iglesias hispanas

“Hola pastor, how are you?” me dijo un joven en la iglesia y le respondí “Good, ¿y tú?” Esto es lo normal en una iglesia hispana en los Estados Unidos.  Dos idiomas combatiendo por superioridad.  Ésto no es necesariamente nuevo, pero cada día es más obvio para pastores que plantan iglesias hispanoparlantes en lugares que tradicionalmente no han tenido una gran población hispana, como Alabama, Tennessee y Carolina del Sur.

Hay estudios que apoyan la necesidad de plantar iglesias hispanas.  Las estadísticas señalan que hay aproximadamente 53 millones de hispanos en los Estados Unidos.  Un reporte del año 2009 del Centro de Investigaciones Pew encontró que 9 de cada 10 niños hispanos nacieron en los EEUU. La realidad es que estos niños y jóvenes no hablan español al mismo nivel que sus padres lo hablan.  Aproximadamente 71% de los hispanos de segunda generación pueden leer un libro en español bastante bien.  Este número baja a 41% en la tercera generación.  Estos números bajan aún más cuando les preguntaron en qué idioma piensan.  Para la segunda generación, solo el 18% piensa en español y para el13% de los de la tercera generación sus pensamientos son en español.

Estos jóvenes hispanos van a las escuelas o guarderías infantiles donde se habla en inglés; juegan en equipos deportivos donde también se habla en inglés; tienen amigos que hablan inglés; y trabajan en lugares en los cuales  se comunican en inglés. Esta situación puede crear dos culturas diferentes en el hogar del hispano que vive en los EEUU.  A la vez, plantea un gran reto para la iglesia hispana en los Estados Unidos sobre cómo alcanzar la segunda y tercera generaciones de hispanos.

¿Por qué es esto importante para la iglesia hispana?  Si un pastor hispano está predicando sobre Romanos 3 y palabras como justicia, propiciación y redención están siendo expuestas ¿puede un joven en la congregación para quien sus pensamientos son en inglés entender el texto?  La verdad es que le estamos hablando en un idioma el cual no domina.  ¿Qué podemos hacer como iglesias hispanas para unir estas dos culturas?

En el Nuevo Testamento una de las primeras dificultades que la iglesia primitiva tuvo que enfrentar era un problema entre dos culturas diferentes: los griegos y los hebreos en una iglesia (Hch 6:1-4; Ro 10:12).  Quiero sugerir tres estrategias para crear un puente entre estas dos culturas para el hogar y la iglesia.

 

  1. Enseña la Palabra en el idioma que ellos entiendan.  Nunca debemos dejar la Palabra de Dios para servir a las mesas.  Debemos dedicarnos a la enseñanza de la Palabra de Dios.  Somos renacidos por la Palabra de Dios según 1 Pedro 1:23 “Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.”  El pastor debe dar una dieta sólida de la Palabra de Dios a la congregación, y el grupo de la segunda y tercera generación necesita la incorruptible Palabra de Dios también.  En vez de obligarlos a aprender español, asegurémonos que ellos aprendan la Palabra de Dios en el idioma que ellos entiendan.  Una señora de la iglesia que estoy pastoreando se opuso a la idea de dar la Escuela Dominical en inglés para los jóvenes.  Ella dijo “pastor, vamos a perder nuestra cultura si no le enseñamos la Biblia en español.”  No es responsabilidad de la iglesia preservar la cultura hispana.  Estos jóvenes necesitan la Palabra en su idioma, no en el nuestro.  El próximo punto es muy relacionado a esto.
  2. El pastor debe aprender inglés. Con esto no quiero decir que el pastor debe dominar el inglés como un norteamericano, pero sí debe aprender el inglés a tal punto que se pueda comunicar claramente con un estadounidense.  Si el plantador de iglesia es un misionero, el misionero debe hablar el idioma del lugar en que está ministrando.  Muchas veces el lugar implica dos idiomas (inglés y español). Hay dos razones primordiales por las que el pastor hispano tiene que aprender a comunicarse en inglés.  Primeramente, la gran mayoría de las iglesias hispanas ha tenido origen en una iglesia “americana” o anglo.  Estas iglesias han visto que su comunidad ha cambiado de mayormente anglo a hispano en menos 10 años.  Tienen buenas intenciones cuando patrocinan a un plantador de iglesia hispano, pero muchas veces para la congregación anglo este hombre es un extraño que está trayendo gente extraña a la iglesia.  El pastor hispano debe ser el intermediario entre las dos iglesias.  Una de las quejas mayores de los pastores americanos es que no se pueden comunicar con el pastor hispano.  La mayoría de los problemas entre las dos iglesias se pueden resolver con una buena comunicación entre los líderes de las dos congregaciones.  Y segundo, dentro de la congregación que él está pastoreando, hay hispanos de segunda y tercera generación que necesitan ser pastoreados y apacentados (Juan 21:15-17) en el idioma que ellos entienden.
  3. Enseñe a los padres a dar devocionales familiares.  Un gran reto en la familia hispana es la división entre los hijos y los padres por causa del idioma.  Tratando de ministrar en los dos idiomas en el ambiente de la iglesia puede causar una división entre estos dos grupos.  Una manera de crear una unidad entre familias y luego en la iglesia es recuperar la disciplina de devocionales familiares.  Esto es un concepto extraño para muchas familias hispanas y requiere mucha oración, paciencia, y perseverancia en enseñar a los padres a ser fieles en enseñar a sus hijos las Escrituras.  Es responsabilidad de los padres enseñar a sus hijos la Palabra de Dios (Deuteronomio 6:4-9; Efesios 6:4). Otro beneficio de los devocionales familiares es que es una oportunidad de enseñar a los niños y jóvenes el español.  Muchos niños y jóvenes tienen temor de hablar el español porque son mofados y burlados porque no dominan el idioma.  No hay mejor lugar que en el amor de la familia de ser corregido y mejorar la pronunciación de ciertas palabras que se le hace difícil a uno que naturalmente habla inglés.

La iglesia hispana en los EEUU tiene una oportunidad única de poder llevar el evangelio en los dos idiomas.  No perdamos esta oportunidad por el orgullo de preservar un idioma, sino aprovechemos el glorioso reto que el Señor nos ha dado en este país.  Como dijo el apóstol Pablo en 1 Corintios 9:22-23 “Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos. Y esto hago por causa del evangelio, para hacerme copartícipe de él.”


 Julio Crespo es el pastor Iglesia Bautista Buenas Nuevas en el norte de Atlanta en el estado de Georgia. Es egresado de la Maestría en Divinidad con una concentración en Misiones y Evangelismo. раскрутка сайта phpсайт в гугл

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