Jonathan Edwards visita América Latina (2da parte)

En recientes décadas, en América Latina, debido a que muchos que “aparentando tener grandes afecciones religiosas sin tener un buen nivel de juicio, y en el calor de su celo han cometido muchos errores; y debido a que las altas emociones de muchos después de un tiempo desaparecen, y a causa de que muchos que por un tiempo mostraron un gran gozo y celo por el Señor aparentemente han regresado al vómito como los perros, a los ojos de muchos las afecciones religiosas en sentido general han caído en descrédito, como si la religión verdadera no consistiera en afecciones”. Ésa era la situación en los tiempos de Edwards en Massachusetts, y algo similar vemos en países latinoamericanos. Como señalamos en el artículo anterior, el hombre no ha cambiado mucho en los últimos 300 años, y tampoco algunos problemas en la iglesias. En nuestros tiempos, a diferencia del contexto de Edwards, muchos de los errores se han convertido en normas.

En las próximas líneas, presentaremos algunos de los errores más comunes que encontramos en las iglesias hispanohablantes, y usaremos las propias palabras de Edwards para describirlo.

No todas las manifestaciones afectivas o emociones son expresiones de gracia 

Muchas iglesias tienen cierta disposición de ver las “excitantes muestras de afecciones religiosas como verdaderos ejercicios de gracia, sin analizar mucho la naturaleza y la fuente de dichas expresiones, ni tampoco en la forma en que se manifiestan”. Hoy en día, en algunos círculos si una persona no muestra mucha excitación, un hablar religioso, y llenura o gran unción –como comúnmente se escucha-, sin ninguna examinación, se concluye que la persona no está llena del Espíritu de Dios. 

Esta situación ha sido de tropiezo para muchos cristianos, y ha sido usada por enemigos del evangelio. ‘Satanás, viendo que las afecciones y emociones están en boga; sabiendo que la mayoría no es muy versada en este tema y sin mucha experiencia en distinguir las verdaderas de las falsas manifestaciones; se ha dado cuenta que puede jugar este juego, sembrando cizaña entre el trigo y mezclando afecciones falsas con la obra del Espíritu de Dios. Satanás sabe que ésta es una forma efectiva de diluir y arruinar muchas almas, y herir religiosamente a santos, haciéndolos vivir entre disertos espantosos y mediante el descrédito del cristianismo’.

Esta situación ha causado daño dentro y fuera de la iglesia. Ha dificultado que las iglesias sean lugares donde se refleje la gloria de Dios, haciendo que el mundo no vea mucha diferencia entre sí mismo y la iglesia, excepto cierta bulla y sensacionalismo. A consecuencia de esto, muchas iglesias han rechazado las afecciones religiosas de un todo.

Esto se debe a que muchas iglesias no han entendido que el cristianismo es más que afecciones y que no todas las afecciones son cristianas. Hay afecciones verdaderas y falsas. ‘Una persona con muchas afecciones y contentura no significa que tenga el Espíritu de Dios. La falta de toda afección quizás sí pruebe que no tenga el Espíritu Santo. Lo correcto no es rechazar todas afecciones, sino distinguir entre ellas. Separar el trigo de la cizaña, el oro del cobre, lo precioso de lo vil.’

Detrás de todo esto encontramos un teología. Al final, todo es teológico. Si tenemos una visión errada del hombre, del pecado, de Dios, del evangelio, todo esto afectará toda la vida cristiana. Y éste era el problema en los tiempos de Edwards y es el problema en muchas de las iglesias hoy día.

Veamos lo que dice Edwards sobre el tema doctrinal… (Ver el tercer artículo)раскрутка сайта казанькак создать свой бизнес в интернете

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