Jonathan Edwards visita América Latina

Por @EdgarRAponte

Jonathan Edwards es considerado por muchos como el más grande intelectual que haya vivido en Norteamérica. Fue un hombre que Dios usó durante el Primer Gran Avivamiento. Fue un pastor y académico en quien los frutos del Espíritu eran visibles (Gá 5:22-23). ¿Se imagina usted tropezarse con Jonathan Edwards montando a caballo en las montañas de Perú o tomándose una taza de té en el Zócalo en México, y teniendo unos minutos para conversar? Quizás usted le preguntaría ¿qué piensa sobre el estado de la iglesia en América Latina o sobre levantar las manos en la iglesia? Éstas son algunas de las preguntas que corresponderemos aquí. Y para eso, usaremos las palabras de Edwards en su famoso libro Afecciones Religiosas.

Recientemente y por tercera ocasión, comencé a leer el libro Afecciones Religiosas de Jonathan Edwards. En esta ocasión lo estoy leyendo con un hermano más joven en una relación de discipulado. Afecciones Religiosas es uno de los libros más importantes que se hayan escrito en América. En una serie de artículos estaré usando las palabras de Edwards para describir la situación que vemos hoy en la mayoría de iglesias en América Latina. Muchas de las experiencias que se vivieron en las colonias de Nueva Inglaterra, la tenemos presentes en las comunidades hispanohablantes.  ¡El ser humano no ha cambiado mucho!

Afecciones Religiosas fue publicado por primera vez en 1746, como parte de un prolongado análisis y defensa del Primer Gran Avivamiento. En este libro, Edwards estaba respondiendo a dos grupos: un grupo rechazaba la idea del avivamiento etiquetándolo de simple fanatismo, y un segundo que creía en el avivamiento apoyando una serie de excesos extravagantes. El primer grupo favorecía un tipo de cristianismo intelectual y frío, mientras que el segundo defendía un cristianismo fogoso donde se minimizaban las Escrituras y se presentaban la emoción y el éxtasis como señal de un verdadero cristianismo. El libro está compuesto por 3 grandes partes, y cada una de ellas está dividida en varias secciones. En la primera parte, Edwards presenta el fundamento teológico de su trabajo. En la segunda parte, se discuten doce ‘señales’ de lo que parecen ser verdaderas afecciones cristianas, pero que en realidad no prueban nada (ej.: grandes emociones). Y en la tercera parte, se discuten doce ‘señales’ de verdaderas afecciones cristianas (ej.: un amor por la gloria y la santidad de Dios y obediencia a Cristo).

En la primera parte, Edwards explica la naturaleza de las afecciones y su importancia en el cristianismo. Su texto de estudio es 1 Pedro 1:8, “a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso”. En este contexto, el apóstol Pedro está hablando sobre el estado espiritual de cristianos que han sido purificados y fortalecidos a través de diversas pruebas y tribulaciones. En este sentido, Edwards dice que las tribulaciones tienen la capacidad de sacar a relucir el verdadero y el falso cristianismo, a un punto en que la diferencias son muy evidentes. Dos cosas resaltan en medio de la tribulación: amor por Cristo y gozo en Cristo. Aquí, Edwards enfatiza que el verdadero cristianismo, en gran parte, consiste en afecciones santas. Él explica que las afecciones son “los ejercicios más vigorosos y sensibles de la inclinación y de la voluntad del alma”. Las afecciones cristianas surgen naturalmente de un corazón regenerado.

Edwards enseñaba que Dios ha creado el alma humana con dos grandes facultades: entendimiento y voluntad (albedrío). El entendimiento es usado para discernir y juzgar las cosas; y la voluntad es usada para aprobar o rechazar, observar o considerar la información recibida por el entendimiento. La voluntad o inclinación está conectado con las afecciones, por lo cual nunca llega más lejos de lo que ha sido afectada. Más adelante, Edwards añade: “En todo lo que hacemos, en lo que actuamos voluntariamente, existe un ejercicio de la voluntad e inclinación; es nuestra inclinación que gobierna nuestras acciones”.  Hay dos tipos de afecciones: las de aprobación y placer, y las de desaprobación y desplacer. En la primera, el alma es dirigida por aquellas cosas que desea y que le gustan; mientras que en la segunda, el alma antagoniza con aquellas emociones que le rechaza y le desplacen. Por ejemplo, en el primer grupo encontramos emociones como el amor, el deseo, la esperanza, el gozo y la gratitud; y en el segundo: el miedo, el odio, la ira, el dolor, etc.

Edwards explicaba que las personas que negaban la importancia de las afecciones, estaban negando la esencia del verdadero cristianismo. Él decía: la religión que Dios demanda, no consiste en deseos débiles, aburridos y sin vida, que nos mantienen en un estado de indiferencia. Dios, en su Palabra, insiste que seamos diligentes y “fervientes en espíritu”. El verdadero cristianismo afecta la mente y el corazón. La persona que solo tiene conocimiento doctrinal, sin afecciones, no ha conectado con el cristianismo. Y la principal de las afecciones es el amor, explicaba Edwards. El amor es el fundamento de las demás afecciones, y siempre estará enraízado y centrado en un amor santo por Dios. Edwards lo resumió de esta forma:

De un vigoroso, afectivo, y ferviente amor por Dios, necesariamente surgirán otras afecciones religiosas; de ahí surgirá un intenso odio y aborrecimiento del pecado, el temor de pecar, y el temor de desagradar a Dios, igual surgirá la gratitud hacia Dios por su bondad. Cuando Dios está entre nosotros existe una complacencia y un gozo en Él, y un gran dolor cuando Él está ausente. Cuando su amor nos inunda, existe una esperanza gozosa de un completo futuro disfrute de Dios, y un celo ferviente por Su gloria. Y de este amor por Dios, de igual manera, se desprende un amor ferviente por los seres humanos, y de ahí nacen el resto de las afecciones virtuosas hacia los hombres.

Ahora, qué dice Edwards de América Latina… (Ver segunda parte)


Edgar R. Aponte es el Director de Desarrollo de Liderazgo Hispano en el Southeastern Baptist Theological Seminary en Wake Forest, NC donde cursa su Ph.D. en Teología Sistemática, y donde vive junto a su esposa y dos hijos. Edgar puede ser seguido en Twitter: @EdgarRAponteобслуживание сайта в москвепродвижение сайта во владимире

  2Comments

  1. German   •  

    El libro de Edwars esta en Español?

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